miércoles, 1 de marzo de 2017

Sonidos de la naturaleza, identidad de las tradiciones indígenas


En una época se pensaba que crear el sonido de la lluvia traería una tormenta a las comunidades indígenas, por lo que sus habitantes emplearon el palo de lluvia, un instrumento de percusión, para sus celebraciones religiosas. De ahí provienen los poderes ‘mágicos’ de este instrumento.



Hecho de un tubo largo y hueco, el palo de lluvia o palo de agua se encuentra rellenado con pequeñas piedras o semillas, en cuyo interior se clavan palitos de bambú o de madera, formando una espiral que se extiende a todo lo largo. Cuando el tubo se inclina suavemente las semillas caen y su golpeteo, con los palitos, produce un sonido que se asemeja a la lluvia o agua cayendo.

Fuente: Google




No existe un origen determinado sobre el palo de lluvia, pero se dice que los aztecas lo inventaron y que luego llegó a América del Sur y Central como cascabeles tubulares a principios de 1900.


Existen una variedad de palos de lluvia y cada uno cumple una función específica. Los tubos de 80 cm son utilizados para celebraciones indígenas como en el Inti Raymi (en quechua ‘fiesta del Sol’) que era una antigua ceremonia religiosa andina, y los palos de 40 cm son más bien empleados como terapias relajantes, por el sonido antiestrés que produce. 


Leo Rojas, exponente ecuatoriano de este instrumento
El palo de lluvia se lo puede inclinar, por lo que las semillas de girasol o pequeñas piedras al caer crean un efecto similar a la lluvia, y su intensidad varía según el ángulo. También puede ser golpeado ligeramente para lograr un sonido más controlado, o para crear sonidos más persuasivos haciéndolo ‘sacudir’ o ‘agitar’.



Fuente: Youtube

Redacción:Post Viral Time
Fuente: Wikipedia

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